Sin duda, un mantenimiento regular y adecuado de nuestro equipo de buceo nos garantizará por un lado que se encuentra en perfectas condiciones para usarlo, y por otro que alargaremos su vida útil sacando más partido de nuestra inversión en un material que bien cuidado nos puede durar muchos años. 

Por ello contar con unas nociones básicas sobre el mantenimiento y puesta a punto de nuestro equipo es algo sumamente recomendable para nuestra propia seguridad, y para solucionar in situ problemas relacionados con el mismo. 

Que hacer con nuestro equipo

Este es un punto que no se suele tratar profundamente en los cursos básicos de buceo y por ello no siempre tenemos los conocimientos mínimos que se requieren para mejorar el funcionamiento de nuestro equipo y por tanto nuestra seguridad durante las inmersiones.

Lo primero es que si hace tiempo que no lo utilizamos, será primordial hacer un buen chequeo de todo el equipo para asegurarnos de que está a punto y no llevarnos una desagradable sorpresa cuando lo queramos utilizar (a nadie le gusta tener que anular una inmersión planeada y esperada durante meses porque a la hora de la verdad algo ha fallado). 

Y es que mantener el equipo de buceo como nuevo por el máximo tiempo posible depende única y exclusivamente de nosotros mismos y es realmente sencillo: sólo hay que seguir una serie de reglas básicas. Lógicamente no se espera de nosotros que seamos capaces de realizar complicadas tareas de mantenimiento especializadas pero es muy recomendable que seamos capaces de realizar otras tareas más rutinarias como son los chequeos de las juntas tóricas, latiguillos, manómetros, chalecos, botellas…etc. 

Principales reglas para un buen mantenimiento

Existen elementos del equipo que requerirán de cuidados muy especiales e incluso precisarán de una comprobación profesional realizada por técnicos especializados, por supuesto es necesario que los tengamos muy en cuenta, pero también debemos conocer toda una serie de reglas de carácter general que deben cumplirse para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro equipo por el máximo tiempo posible. A la hora de realizar este mantenimiento deberemos tener bien presente cuáles son nuestros enemigos: 

El agua salada: actúa como un auténtico corrosivo para el material de buceo, por lo que después de una inmersión, siempre deberemos limpiar el equipo con abundante agua dulce. Esto es aún más importante cuando vamos a dejar de utilizarlo durante varios meses; la limpieza con agua dulce es algo prioritario. Después de enjuagarlo, dejad que el equipo se seque completamente en un área fresca, con sombra y bien ventilada antes de guardarlo.

El sol: cualquier elemento que se deje al sol durante un tiempo quedará prácticamente inservible. El sol desgasta los materiales con los que está realizado el equipo acelerando su desgaste a pasos agigantados. Está más que comprobado que la radiación ultravioleta puede provocar graves daños en nuestros equipo de buceo por lo que debemos evitar su exposición al sol todo lo posible. Por ello debemos almacenar nuestro equipo a la sombra y si no tenemos sombra de camino hacia nuestra inmersión cubriremos el equipo con alguna toalla por ejemplo para reducir el impacto del sol al máximo.

La suciedad: restos de arenas, algas, partículas… pueden estropear hasta el equipo más caso. La limpieza es una tarea básica y necesaria que cualquier buceador debe tener siempre presente.

La oxidación: determinadas partes del equipo pueden oxidarse con la acción de la humedad, por ello resulta tan importante realizar un correcto secado de todos los elementos antes de guardarlos y vigilar que el lugar elegido para hacerlo esté correctamente ventilado, sin que haya humedad.

 
Identificados los principales problemas que pueden poner en peligro nuestro equipo, debemos tenerlos en cuenta para el correcto mantenimiento de todas y cada una de sus partes. 

Mantenimiento del equipo de buceo

Edulzar el equipo siempre

El primer paso puede parecer obvio y es que todos somos conscientes de la necesidad de endulzar el equipo para evitar que la salinidad del agua marina lo estropee. Sin embargo, no todos sabemos cómo debe realizarse esta tarea de forma adecuada para garantizar que el endulzado es el correcto. Y es que, aunque no lo parezca, existe un orden para hacerlo:

    1. En primer lugar, conviene endulzar el material delicado: el ordenador y el regulador principalmente, pero también las cámaras fotográficas y elementos de este tipo. 
    2. Procederemos después con el chaleco. 
    3. Por último, limpiaremos el equipo ligero. Esta parte es la que suele tener más suciedad e incluso arena por lo que, si la laváramos de primera, estaríamos ensuciando el agua y, lo que es peor, pondríamos en peligro los otros elementos más delicados. 

El Traje de neopreno

El neopreno puede ser especialmente susceptible a los daños producidos por los rayos UV, por lo que debes tener mucho cuidado de mantener el traje de neopreno y otros artículos hechos de este material a la sombra.

  • Lavarlo con agua dulce tras su utilización . Tened mucho cuidado con las válvulas de inflado y de desinflado de los trajes secos. 
  • Secarlo a la sombra, en un lugar ventilado. Durante el secado tendremos especial atención en colocar la capucha hacia abajo, de manera que no se formen cúmulos de agua. Antes de guardarlo debéis comprobar que está perfectamente seco, en todas sus partes.
  • Si no lo vas a utilizar durante un periodo relativamente largo de tiempo, antes de guardarlo deberéis limpiarlo por dentro.
    Lavadlo a máquina, con un ciclo corto en el que no debe incluirse el centrifugado y a un máximo de 30ºC. Utilizad un detergente delicado.
  • Lubrica los mangos y los cierres de las cremalleras con silicona en spray o los productos específicos que encontrareis en cualquier tienda especializada. 
  • Guardadlo en un sitio seco y fresco, sin que reciba la luz solar y a poder ser que esté ventilado pero sin humedad.
  • Lo más adecuado es guardarlo colgado, para evitar dobleces que puedan terminar en grietas. Si esto os resulta imposible, tratad de doblarlo con sumo cuidado, vigilando que se genera el menor número de pliegues posible. 

El regulador

Resaltaremos aquí la importancia de realizar revisiones profesionales del regulador cada 80 inmersiones o bien cada 2 años (esto depende del número de inmersiones que se realicen. Los instructores solemos hacerlo cada seis meses si realizamos muchas inmersiones). Es la única forma de garantizar el correcto funcionamiento de este aparato, algo que sin duda resulta fundamental para cualquier buceador.
Un regulador con fuga o alguna junta tórica dejando una estela de burbujas no es lo ideal a la hora de comenzar una inmersión. Por lo tanto un adecuado chequeo pre-buceo es la medida mínima que debemos observar. 

La primera regla que debemos cumplir es la de lavarlo adecuadamente y con agua dulce después de cada inmersión. Por supuesto antes de hacerlo colocaremos el tapón de la conexión a la botella para evitar la entrada de agua. 

Cuando estemos seguros de que hemos eliminado cualquier resto de salitre o residuo, lo secaremos para después colgarlo a la sombra en un lugar seco. Lo colocaremos con la segunda etapa hacia abajo, para escurrir cualquier posible resto de agua que haya podido quedar en las mangueras.

Además de esto, deberemos respetar tres reglas de oro en el uso habitual del regulador:

  • Para su transporte, guardadlo siempre separado del resto del equipo y con sumo cuidado. 
  • Nunca cojáis las botellas por el regulador (ni aún estando en el agua). 
  • Nunca dejéis el regulador expuesto al sol ni a las altas temperaturas.
    Como decíamos antes, a parte de este mantenimiento que podríamos definir como “diario”, es preciso que cada regulador pase una serie de inspecciones periódicas más técnicas, necesarias para garantizar un correcto funcionamiento a lo largo de su vida útil y mantener la garantía.

Entre una y otra revisión nunca está de más comprobar que el regulador no remite silbidos o ruidos cuando inhalamos, puesto que si lo hace es un claro síntoma de que necesita reparación. Prestaremos atención también al estado del filtro cónico de la primera etapa, si está oxidado o tiene residuos debemos enviar cuanto antes el regulador a reparar, puesto que ese filtro es un fiel reflejo del estado de todo el equipo.

El Chaleco o BCD

A pesar de que el chaleco es un instrumento estanco, lo cierto es que es prácticamente imposible que no penetre algo de agua en su interior, sobre todo si utilizamos cualquiera de las válvulas de sobrepresión. El agua salada es el mayor enemigo de nuestro chaleco y eso conviene tenerlo claro para intentar evitar complicaciones.

En principio, bastará con sacar del chaleco toda el agua entrante tras finalizar la inmersión; si bien suele suceder que quede algo dentro. 

Por eso siempre es recomendable que además de endulzar el chaleco por fuera, echemos agua en el interior de la vejiga, lo que podemos hacer bien por inmersión o bien introduciéndola a través de la tráquea (siempre con precaución de apretar el botón de salida del aire, pues de lo contrario el agua no entrará). 

Cuando pongáis en remojo el chaleco después de bucear, presione los botones de inflado y desinflado con el chaleco bajo el agua para eliminar toda la sal, arena o desechos que hayan quedado atrapados en el interior. 

Inflad el chaleco con la boca y, mientras está sumergido, tire de cada una de las válvulas de evacuación para eliminar todos los desechos que hayan quedado atrapados a su alrededor. Aseguraros de enjuagar el interior de la cámara del chaleco ya que a veces ingresa agua salada al desinflar el chaleco durante el buceo. 

A continuación, llenadlo de aire con la boca. Sostened el chaleco y giradlo para que el agua dulce se desparrame por el interior y cubra todas las superficies internas de la cámara. 

Colgad el chaleco en un gancho debidamente fuerte y tirad de la válvula de evacuación inferior (o sostenga el chaleco al revés y presione el botón de desinflado) para permitir la salida del agua. Repetid el proceso hasta que estéis seguros de que queda muy poca agua, o nada de agua, y luego inflad el chaleco parcialmente para su almacenamiento. 

Mascara, tubo y aletas

Por último, debemos tener cuidado con estas partes del equipo sobre todo a la hora de guardarlas, teniendo cuidado de no aplastarlas con el equipo más pesado. Lo ideal es que se guarden respetando sus formas para no acelerar su deterioro. Después de enjuagar y secar estas piezas, almacenadlas correctamente. La caja en la que vino la máscara, por ejemplo, ayudará a evitar que otros equipos golpeen o deformen las lentes o el faldón de silicona. 

Sergio Palazuelos

PADI #MSDT 345513

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